•°~°Capítulo 31°~°•

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—¿Me pierdo de algo?

Justo como si lo hubieran llamado, la potente voz del peli-calipso resonó a la par de sus pasos, mientras se acercaba con las manos en los bolsillos. Mostrándose molesto, curiosamente molesto de un momento a otro. Bennett saltó del susto y de los nervios, eran demasiadas emociones que afectaban todo su sistema de una sola vez y creía que si no hacía algo tendría un ataque de nervios allí mismo.

El oji-verdoso frunció el ceño, torciendo los labios ¿cómo no malinterpretar o mostrarse molesto cuando veía a su ex, acaparando al torpe pelimorado que le importaba? No, ni siquiera pensaba en batallar consigo mismo por lo raro que eso último había sonado en su cabeza, pero por supuesto que era mucho lo que le irritaba ver a Bennett tan... sumiso frente a la mayor. Y ella mirándolo con nervios, con seriedad y con recelo.

—¡No, no...! Heh no es nada... —se apresuró a hablar Bennett tomando la mano de la chica apartándola de su rostro. Marcando distancia casi empujándola por los hombros. Sonrió asustado y temeroso de la mirada severa en Ben. Se puso derecho en su sitio, escuchó un suspiró pesado por parte de la chica. No le importaba mientras Ben no hubiese notado ese ambiente que los separaba—. S-Sólo hablábamos de... d-del trabajo. Sí... seguro todo sale bien, sí, hablábamos de... de eso.

—¿Ah si? —Ben se cruzó de brazos agudizando su mirada— Haré como que te creo, para que te tranquilices. —dijo dedicándole una mirada a Bennett, haciéndolo saltar nuevamente y consiguiendo ampliar ese rubor nervioso en su cara pálida. Mierda, Ben se sintió alterado, ver a Margaret apartar la vista lo irritaba también— Como sea, ven conmigo, Bennett.

Le llamó, el menor luego de un par de balbuceos asintió, mirando a la oji-ámbar una vez no le quedó de otra que ir tras Ben luego de despedirse pudiendo respirar un poco más tranquilo al calmar un poco de esos nervios suyos que no sabía y podían ser tan horribles.

Siguiéndole con prudencia el paso a Ben, Bennett quiso mantenerse al margen de lo irritable que había estado el mayor este último tiempo.

¿Estara enojado de nuevo? No estaba seguro de eso, Ben se portaba calmado, le hablaba bonito, pero lo justo y necesario como para confundirlo, cuando de la nada actuaba tan borde e incierto que, Bennett pensaba que talvez en realidad aún le faltaba mucho por conocer de Ben. Pensando en que en realidad no estaba preocupado por la situación, y que sólo eran celos, celos normales que no los que no sabía lidiar.

Quería creer que esos celos de Ben se debían a que aún había algo en su interior que lo ataba a su ex pareja, era... obvio ¿cierto? Suspiró, inquieto.

—¿Qué pasa? —preguntó Bennett cuando se encontraron en la habitación vacía donde sólo su guitarra se encontraba reposada en un rincón, en la pared y apoyada en el amplificador.

Al mirar a su bello y preciado instrumentl, Bennett recordaba como le había puesto mucho empeño a su colaboración. Estando emocionado con esto, se sentía contento pero... ¿por qué toda esa alegría se iba perdiendo cada vez más en esos ojos color esmeralda? Esos ojos que lo miraban de una manera tan... distinta, estaba enojado, estaba contento, era algo difícil de percibir al verlo y que este ni siquiera le estuviese poniendo atención.

—Sólo agarra tus cosas, Bennett. Estuve esperándote, maldita sea. —mencionó Ben encogiéndose de hombros— Pero parece que te entretuviste hablando de lo que sea que te interese de ella...

—¿Eh q-qué...?

—Si me escuchaste. N-No voy a repetírtelo. —Ben se giró a mirar a otro lado.

—Sí, lo siento. Ya voy... lo había olvidado. —dijo el menor cuando se dio cuenta de lo tenso del momento entre los dos. Bennett notaba que siempre pasaba lo mismo una vez interactuaban con ella, como si fuese un botón de incomodad que hacía que ambos se repelen entre si— ¿Estás enojado?

—¿Yo, por qué crees eso? —habló Ben sin mostrar interés.

—Es que te noto molesto.

—Yo no estoy molesto. —el peliturquesa bufó— ¿Por qué lo estaría? ¿Tú crees que me molesto por algo así tan fácil? Hah no seas... t-tonto. —apretó los dientes, tratandod e ocultar cual sea la expresión que esté poniendo frente al menor.

—Tienes razón. No importa.. ¿nos vamos? —Bennett hizo lo que pudo por lograr poner una sonrisa, ajustó la correa de su guitarra sobre su pecho y acomodó su pelo hasta atrás una vez Ben se puso a su lado y asintió con un leve movimiento de cabeza.

—Ahá, bien.

«¿Por qué lo estaría?». Volvió a pensar Bennett una vez comenzó la caminata. Estaba rígido. Recordando esas palabras, él sabía perfectamente qué eran los celos, lo experimentaba bastante a pesar de no ser alguien así, pero sabía lo que estos provocaban; casi siempre era molestia, egoísmo y lo que menos le gustaba, la evasión; porque recordaba evitar ver a los ojos del moreno luego de sentirse horriblemente celoso de Margaret, recordaba ser arisco, recordaba... ese «algo» que antes había encontrado en Ben tras los consejos raros de Jeremy.

Entonces estaba claro que Ben estaba celoso, incluso sabiendo que no tenía por qué. Bennett se mortificaba a cada rato cubriendo sus labios y apretando la correa del estuche de su guitarra, en busca de calmar sus nervios. Si Ben estaba celoso o molesto, significaba que...¿todavía sentía algo por ella? ¿Era eso? La sola idea ya no era tan opresiva como antes, pero lo intrigaba demasiado.

«Talvez... le pueda preguntar». Pensó Bennett, no hallaba nada que perder salvo un par de días de verse con el pelicían si es que acababa mal. Pero ya la costumbre no hacía que fuese difícil lidiar con el temperamento obstinado y orgulloso de Ben.

—¿P-puedo hacerte una pregunta? —El menor se giró a verlo con valentía y decisión. Ya que se había acostumbrado tanto a la actitud del peli-turquesa y a sus multiples e impredecibles maneras de contestar a sus acciones, talvez no sería difícil. El mayor chasqueó la lengua y se encogió de hombros, Bennett supuso que eso era un sí— Bueno, tú... —tomó aire, dándose ánimo— ¿aún sientes.... algo por Margaret?

Hubo silencio, un feo y seco silencio.

No, era un silencio largo.

Eso ya era mucho silencio, más del que esperaba. Estaba nervioso.

—¿Qué?

«¿N-No debí preguntar? Ahh qué estúpido ¡¿por qué?! ¡¿por qué soy así?! ¿En serio lo dije? ¿Se va a enojar? No... heh ¿p-por qué se enojaría? Sí, claro». Se decía el pelivioleta temblando de pies a cabeza tras haber dicho eso. Lloriqueó internamente, todavía más lleno de nervios.

Fue como poner pausa a todo a su alrededor de pronto, sintiendo la pesadez de la mirada ajena sobre sí mismo, muy incómodo. Talvez debiera de dejar de ser tan imprudente. Pero era parte de sus defectos que aunque quisiera, no evitaba mostrar. Apretó los labios y bajó aún más la vista al sostener con firmeza la correa de su guitarra, asustado por una reacción sobresaliente que terminase dejándolo intranquilo.

Se giró para verlo a su lado una vez sintió un vacío a su lado ¿no estaba? Escuchaba sus pasos a un lado de él. Jadeó de la sorpresa luego de sentir la mano firme y rígida del mayor al otro lado, pero el peli-turquesa estaba en frente de él, mirándolo con cierto enojo.

—Ay m-me... asustaste. —rió nervioso el menor tratando de disipar cualquier indicio de vergüenza en su cara. Intentaba hacer como si no hubiera dicho nada, como su amigo Jeremy le decía a veces «sólo hazte el tonto y ya», pero... pareciera que esto no estaba funcionando— ¿qué pasa...?

—¿Cómo qué «qué pasa»? ¿Cómo me preguntas algo como eso? —Ben se cruzó de brazos, fruenciendo el ceño.

—¿A-Algo como qué? —El menor rió desviando la vista, nuevamente la cara de enojo en el moreno cambió a una de frustración reprimida— Ahm... escucha, l-lo siento ¿si? Fue algo.. que se me escapó, sólo ignorame ¿si? Sabes que... siempre puedes... ignorar mis tonterías. Lo siento ¿bueno?

—Como sea, no me pasa nada con ella. Y ya cierra la boca. —contestó, irritado.

—¿En serio? —sonrió un poco al ver lo natural que había dicho eso, lo seguro y directo que fue— Es que... creí que... pasaba algo entre ustedes... ¡N-No es que me moleste! Y-yo estoy bien si tú... estás bien... pero, sólo digo.

—Silencio, cada cosa que dices me enoja más... —tocó su frente para echarse a caminar con normalidad.

—¿M-Más? ¿Eso significa que ya estabas enojado... conmigo? —dijo Benentt tratando de seguirle el paso— ¡Hey! ¿Por qué caminas tan rápido? Espérame...

—Tú caminas muy lento. —contestó Ben.

—No es cierto... ya, no te enojes. Lo siento... ¡Bon! —chilló Bennett.

—Cállate y camina. —bufó el mayor.

—Que camines a dos metros de mi me hace sentir feo... ya te dije que lo sentía. No te enojes... —se apresuró a alcanzarlo una vez tomó fuerzas para respirar tranquilo y con ánimos— Espérate, me dejas atrás. Te quiero acompañar.

—Yo ya no quiero... haz lo que quieras. Me voy.

«¿Y ahora por qué carajo está molesto?». Se preguntó Bennett, dando un soplido de confusión.

—¿Por qué te portas así? ¡qué pesado eres! —alegó el pelimora quedándose parado donde estaba. Se cruzó de brazos y se quedó allí, apretando la boca y mirando al piso con torpeza— Tú eres el raro ahora... t-te enojas por cosas tontas que no entiendo, eres amable y luego un gruñón. —bufó— Te dije que lo sentía.

—Sí, como sea. Te dije que no importa. —Ben miró a un lado antes de volver a seguir el paso caminando.

Bennett lo miró, arrastrando su pie por el suelo del pasillo, una y otra vez, buscando distraerse un poco al ver a Ben empezar a caminar. Este ambiente tan armónico, afectuoso y calmo llevaba días así, pero de algún modo u otro una de tres veces terminaban tal cual como ahora; con él sintiéndose extraño y asustado de la incertidumbre que provocaba Ben en él. Sabía que se notó demasiado lo receloso que también se había puesto al preguntar sobre Margaret, pero no pensó que ambos estuviesen tan inquietos con eso.

De pronto se erizó por completo ante la idea de que Ben talvez los haya escuchado por el silencio del lugar. Aunque de ser así se lo hubiese recriminado. De algún modo justificar las actitudes extrañas de Ben lo terminaban frutrando demasiado. Porque estaba cansado de esperar, y más después de todo lo que había pasado ya.

—Uhh está bien. Hey, vamos...

•[▪]•

¿Qué podría ser lo más sorprendente del día para Bennett? Aunque fuese curioso, no lo fue el descubrimiento de Margaret, eso era más aterrador que sorprendente para él, y era algo que no pensaba recordar.

Lo que si, era que luego de un largo martirio, Ben había regresado a buscarlo disfrazando lo que para Bennett fue un gesto de amabilidad, con algo tan simple como volver a buscar algo que según él olvidó antes. Aquello había sido lo más lindo que le haya tocado ver por parte del moreno ¡Oh! También estaba ese otro lado extraño en Ben, pues se había disculpado, aunque no estuvo seguro si eso que le dijo contaba como disculpa pero, estaba realmente conforme con ello.

Pero que estuviera conforme no significaba que ya no estaba molesto por el trato tan incierto del oji-verde, que se comportaba más desconocido que cualquiera. Bennett admitía de muchas formas que sus preguntas y sus comentarios fuera de lugar no venían al caso y acabó incomodando a Ben sólo porque estaba celoso de que estuviera... ¿celoso también? Celoso de ella o de lo que sea que pensó en ese momento.

—Mierda, Bonnie. Te dije que lo siento, joder ¿sabes lo complicado que es eso? Hey, no te me adelantes. —reclamaba Ben que iba caminando atrás del pelimorado quien iba inflando las mejillas, aparentemente molesto delante de él.

—¿Ahora quién deja atrás a quién? —Bennett se volteó a mirarlo, luego regresando su vista al frente mientras sonreía, aquel gesto demostraba que se estaba sintiendo vencedor. Y Ben había venido detrás de él, no podía olvidarse de que lo había vuelto a buscar y aunque se disculpó, a su manera tan fría de ser, antes de volver a acompañarlo, él igual seguía de negativo— ¿sabes? Es que me molesta que seas así conmigo, so-somos amigos... aunque ya ni sé si lo somos por la forma como te portas conmigo.

—Sí lo somos, pero no me puedes pedir que sea amable, no soy así, joder. —Ben rodó los ojos. Iba a dañarse el orgullo ahora mismo caminando con prisa tras un tonto como, pero lo estaba haciendo ya. Se sentía como una puñalada a si mismo— Ahora deja de correr, maldición.

—¿Correr? Mmh no estoy corriendo, es que tú caminas muy lento. —Bennett sonrió pensando en debía de verse bastante gracioso dando pasos largos, cortos y rápidos por la acera, mientras afirmaba su guitarra y cubría su cabeza con un gorro que debía de sostener a ratos debido a los vientos.

—No uses mis palabras contra mi. —replicó Ben.

—Hah esto se siente bien... —se dijo Bennett disminuyendo el paso conforme el viento chocaba contra su rostro y aquel ambiente que antes los rodeaba a los dos, se calmaba.

Ahí estaba de nuevo esa forma de pasar de estar molesto a solo restar importancia para vivir las cosas de forma sencilla y despreocupada. Él era así, suponía que era una cualidad buena de no quedarse atrapado en conflictos innecesarios. De todos modos... dejarse llevar no podía ser tan malo.

Al final su momento duró muy poco pues después era Ben quien le reprochaba por hacer escenas tontas en plena calle. El más alto parecía tan perfecto como siempre, sin una gota de sudor ni cansancio notorio, distinto a él, que estaba descansando recargando su espalda en una pared intentando recobrar sus energías, tras haber caminado con rigidez.

—Eres un sujeto tonto ¿lo sabías? —Ben rodó los ojos, cruzado de brazos— Debí parecer un imbécil corriendo detrás tuyo, esto daña mi imagen. —se arregló el pelo, acomodando la solapa de su chaqueta y las mangas. Bennett le miró haciendo un puchero— ¿qué?

—A ti lo único que te importa es tu tonta imagen... —murmuró Bennett mirando al suelo.

—Te escuché. —dijo Ben— No me estés provocando... ¿quieres que me vaya y te deje aquí?

—No sería la primera vez que lo haces. —espetó el más bajito.

—¡Ay hombre, por favor! ¿Qué es lo que te pasa? Sólo intento cortar la tensión. —bufó el pelicían.

—No me pasa nada... —dijo Bennett— es que no sé porque tú te pones tan amargado cuando te pregunto algo.

—Me pasas preguntando tonterías, ese es el problema. —le dijo el moreno, terminando por llevar una mano a su frente— Mejor guarda silencio y vámonos. Dejé al perro sólo, si se desespera y me causa algún destrozo, me lo vas a pagar tú sino te apuras.

—¡De eso hablo! Cuando eres amable inmediatamente te portas como un raro. Pareciera que te disgusta portarte amable conmigo o algo así... —dijo Bennett soltando un largo suspiro.

—Claro que sí ¿tú crees que es fácil llevarse con un tipo como tú? —Ben respondió con el mismo tono inquieto. La situación ya no le estaba agradando tanto, más porque todo lo que el otro decía, de algún modo le llegaba con fuerza. Porque era en su mayoría cierto, y le irritaba saber que estaba siendo muy obvio— Porque no soy esa clase de persona, escucha. Yo... no voy a fingir que estoy a gusto cuando no es así, y ya ves que se nota demasiado cuando no lo estoy.

—¡Ah! P-Pues... —Bennett iba a reprochar algo, pero prefirió quedarse callado. Ya suficiente había alterado las cosas como para decir otra cosa fuera de lugar aunque no fuese su culpa. Bajó la vista y suspiró lentamente— Pues bien, en verdad que se nota. —bufó cruzando los brazos.

•[▪]•

Bennett se encontraba sentado en su sillón, mimando excesivamente a sus dos perros. Estaba algo nervioso a decir verdad, iba un largo tiempo en que no le hablaba tan directamente a Ben desde que se conocían, pero no había sido su culpa, sólo preguntaba, no era para armar tanto alboroto por eso. El mayor solía ser algo bruto con él al tener temas personales serios, pero le molestaba que se desquitase con él.

—Esto es tonto. Si se pone así por una simple preguntita, ni hablar de si llega a saber que me gusta muchísimo ¿qué crees tú, Alan? —Bennett restregó su mejilla en la cabeza del can de ojos amarillentos, que ladraba ante cada palabra suya como si le respondiera— sí, yo también creo que sería horrible. Seguramente pensaría en su tonta imagen en lugar de lo que yo pueda sentir.

—Wuaahu~ —. El otro perro se puso a un lado, haciendo lo mismo que Alan. El pelimora inmediatamente lo agarró y abrazó a ambos con fuerza.

—Sí, lo sé. Sería terrible... prefiero guardarlo para mi o me puede traer problemas. Volverme bueno en evadir preguntas ya no sirve de mucho. —dijo y besó en la cabeza a ambos perros, alzándose para ir a recostarse en la alfombra— Vengan bebés, necesito muchos cariños.

Estuvo tanto rato allí que, ni cuenta se dio cuando ya había anochecido. Por los grandes ventanales podía verse la luz de la luna entrar y las multiples pequeñitas estrellas por fuera. Parpadeó adormilado notando que sus perros tampoco estaban con él y se encontraban juntos dormidos hechos bolita a un lado del sofá.

Sonrió, acomodándose el pelo para ir a cerrar las cortinas rápidamente. Miró la hora, iban a ser las diez de la noche. Ansiaba una ducha, algo suave para comer e irse a su cama. Porque incluso con días llenos de más libertad laboral, había desarrollado una firme costumbre de irse a la cama mucho antes de las once.

Se bañó, se vistió, se secó el pelo y se propuso a ir por algo de comer a la cocina. Estaba demasiado cansado como para hacerse o pedir algo, así que tan sólo cogió una lata de conserva y la calentó, ya estaba, iba a comerse eso.

Su celular vibró sobre la encimera, alzó la vista y allí vio un par de mensajes de Margaret. Carraspeó la garganta y continuó comiendo mientras observaba la pantalla del celular bloqueada pero encendida, leía los mensajes en la barra de notificación, pero no quería dejarla en visto o ignorarla. Así que lo tomó.

❝Buenas noches, Bennett. Disculpa si te hablo ahora❞. a las 10:16 pm.

❝¿Todo está bien con Ben? No quiero que tengas problemas por mi culpa, sé que él puede malinterpretar lo que sea❞. a las 10:17 pm.

❝Siento si causo problemas entre ustedes dos. Pero prometo que no te molestaré, somos amigos ¿cierto? Podemos ser amigos, puedes confiar en mi siempre que quieras, porque sabes que me importas❞. a las 10:18 pm.

❝Sobre lo de esta tarde, realmente me causó mucha impresión saber algo tan... distinto, Bennett. Pero he estado pensando, estaré encantada de ser un soporte para ti, de escucharte y aconsejarte. Permíteme demostrar que puedo entenderte y acompañarte a pesar de todo lo que ha sucedido entre ambos❞. a las 10:20 pm.

La cara de Bennett cobró algo de energía ante eso ¿ella estaba dispuesta a ayudarlo aún gustando de él? Eso sonaba... muy bonito.

Claro, podía confiar en ella, pero aun así no lograba hacerlo en su totalidad. Era algo muy complicado para él. Este tipo de problemas solían ser algo que casi nunca vivió, siquiera en su adolescencia. Las cosas eran distintas, todo era distinto, y a estas alturas le sorprendía increíblemente que el drama que hubo entre Ben, Margaret y él no se hubiese sabido por ningún medio, cuando esa vez no pasó ni un día de que Ben terminó con su ex para que ya hubiera noticia sobre eso.

Se limitó a responder un: ❝Todo está bien, supongo. Y no te preocupes. Gracias por no juzgarme❞. Luego de desear un clásico: «Buenas noches». en otro mensaje y dejar el móvil a un lado, suspirando con la boca llena de la salsa de las albóndigas. Recostó la mitad superior de su cuerpo en la encimera y resopló profundo. Estaba muy cansado y con sueño.

A la mañana siguiente se levantó con un horrible dolor de espalda, el pelo hecho un revoltijo y el cuerpo sumamente incómodo. No le agradaba esa costumbre de dormirse rápido en sitios que no eran su cama, pero... al menos había podido dormir en lugar de estar calentando su cabeza con ideas tontas.

Su rutina era la misma, salvo que ese día tenía trabajo desde más temprano, aunque Mike era más comprensivo con él dejandolo faltar antes, al contrario que William. Terminó de cepillarse el pelo y miró a sus perros, otra vez se quedarían mucho rato solos y aburridos, los acarició otro rato más, un buen rato, hasta que no tuvo más opción que salir ya luego de encargarse que a sus perros no les faltase nada.

Talvez después vuelva a pedirle el favor a Jeremy si es que tardaba demasiado, pensaba que era mucho mejor dejar a sus fieles compañeros con alguien a quien conocía, en lugar de programar una salida en otro personal.

Cuando pensaba en dirigirse hasta la puerta de su departamento, está sonó un par de veces que fueron suficientes para ponerlo más alterado que de costumbre, inspiró hondo, relajándose.

Al abrirla lo vio a él, como solía pasar muchas veces. El peli-turquesa estaba parado en la puerta, rascándose la nuca con una expresión seria y apenada.

—Hola.

•[▪]•

—No te entiendo. Sueles ser bastante curioso cuando vienes a buscarme de un día a otro luego de que sabes muy bien que me disculpé y no fue mi culpa. —Bennett iba apretando la bufanda rojiza alrededor de su cuello, ocultando su inquietud ya que iba a un lado del pelician— Fue sólo una pregunta, muy tonta, lo sé, pero no era para que te portaras como un gruñón... ¡s-sin ofender!

—Ya, cállate. No quiero hablar de eso. No me encontraba... de buen humor ayer. —Ben se encogió de hombros, tratando de cualquier forma en no parecer obvio, en no mirarlo. Esto era algo que lo ponía demasiado exaltado.

—Ahá, y por eso te desquitas conmigo... p-para variar... —le dijo Bennett con un tono bastante sutil a pesar de mostrarse algo resentido— Deberías de estar muy agradecido de tener un amigo como yo, que soy muy bueno y te qu-- t-te estimo muchísimo. No voy a molestarme porque también soy medio raro, así que... s-supongo que todo está bien entre no-nosotros ¿verdad?

Se inclinó lo suficiente para mirar al mayor en altura, sonriendo un poco entre una suave mirada. Ben volvió a verlo, terminando después del jolgorio consigo mismo, por asentir con la cabeza y regresar la vista al frente.

¿Por qué cuando trataba de aceptar al pelivioleta en su vida una parte de él le recriminaba que estaba mal? Llevaba tanto tiempo pensando en ello que comprendía y parte de si mismo no le permitía siquiera admitir algo tan... incorrecto como eso.

¿Qué batalla era peor que la tenía consigo mismo? No podía ponerse en ningún bando, no podía luchar si no sabía que era lo que quería ganar en realidad, ni que era lo que estaba defendiendo.

No sabía si estaba luchando por continuar dejando florecer este brote de sentimientos o si trataba de eliminarlos porque su conciencia le dictaba que estaba mal. Había sido criado para mantenerse al margen de apariencias vacías, para seguir lo moralmente correcto ¡mierda! Detestaba sentirse así de... incierto.

Se molestaba por no tener libertad para siquiera decirse a si mismo en voz alta que estaba bien, que podía, que quería, para así poder creérselo y convencerse a si mismo. Qué complicado era ser él mismo.

—Tranquilo... lo está.

•[▪]•

─▪「En escena las interacciones que el personaje de Bonnie tenía con Bon solían ser pocas, muy pocas, se veían pero no se hablaban. Eran escenarios mudos, con miradas, con silencio y gestos que transmitían lo que se veía suficiente.

—En serio cumplió... —Bonnie murmuró con la voz rasposa y su guitarra encima de las piernas.

Farfulló y se echó para atrás chocando su espalda con un árbol en el cual se daba sombra, intentaba calmarse y relajarse tocando algo en su guitarra, pero nada servía. Fallaba y alzaba la cabeza.

—Haa, mírate tan sólo, parece que lo extrañas ¿no es así? —. Apareció de pronto un chico de gafas asimétricas, interrumpiendo los pensamientos del distraído Bonnie.

—Déjame en paz, Owynn. —repelía Bonnie observando al sujeto de trenza y gafas delgadas y grandes, que le veía con una sonrisa. Y añadió—. No te metas.

—Vaya, eres orgulloso.

—No lo soy...

—Oye ¿sabes algo? El orgullo puede ser una cualidad muy buena. —habló Owynn— Te estimas a ti mismo y es lo que te levanta la seguridad. Pero llega a ser negativo cuando crees que estás en lo cierto, cuando abusas de ese sentimiento de superioridad ¿sabes? —sonrió— Eres incapaz de admitir tus propios errores y no puedes siquiera convencerte a ti mismo de que no te gusta estar solo. —. Él se paró en frente de Bonnie, cubriendo el sol con su silueta, sin dejar de sonreír.

—¡¿De qué demonios hablas?!—Bonnie miró a otro sitio, abrazando su instrumento— Eres muy extraño, ugh. Vete y no molestes. Quiero estar... solo.

—¿Quieres estar solo? —repitió el contrario de puntas verdes, con sus manos tras la espalda— Mira, no tengo nada mejor que hacer, soy una persona muy solitaria ahora, así que... ¿por qué no charlamos? —amplio su sonrisa— Podríamos hablar de tu vida amorosa. Mmh, empecemos en la parte donde admite que lo necesitas, ese sería un gran paso.

—¡No! Lárgate, raro.

—¿Tanto te había levantado el ego verlo detrás de ti todos los días, incluso después de todo lo que le has hecho? Tienes un historial... muy interesante, me agradas. —mencionó Owynn.

—¡Ya basta! Si no te vas tú, me voy yo. —espetó Bonnie tomando sus cosas, levantándose y caminando con prisa. Pero el de trenza lo estaba siguiendo— ¡No me jodas! Deja de seguirme. Voy a acusarte por acoso, maldito raro.

—Hah ¿y conmigo si lo harás? —inquirió el de lentes alzando una ceja— ¿Por qué a él no le decías lo mismo? Talvez te importaba mucho, o es que te gustaba que te persiguiera.

—¡¿Qué sabes tú?! Para, en serio. No es gracioso」▪─

Tras un breve corte de escena. En el set, el peli-turquesa apretaba los labios, cruzado de brazos. Sintiendo que otra vez esos diálogos lo dejaban algo... extrañado. Así que ¿el orgullo? «El orgullo es tan bueno como peligroso», Mike una vez le había dicho aquello de entre tantos disturbios que se notaban en sus expresiones.

Vaya hombre, siempre intentaba darle una lección, porque el muy chistoso estaba contento sonriendo a su lado, una vez se vieron a los ojos.

—En cinco entras tú, Benjamín. —Mike anunció en voz baja.

—No es necesario que me lo digas. —Ben se encogió de hombros mirando a otro sitio.

—Hah, claro, claro...

─▪「En escena el Bon se mostraba un tanto lleno de martirio, recordando ciertos momentos antes de sólo suspirar, encontrándose a un lado, a su compañero de escena.

—¿Estás bien de veras? Te noto muy... melancólico. —le mencionó su amiga rubia, Joy, tomando sus cuadernos de la mesa en donde terminaba de organizar unos apuntes— Bon ¿me oyes?

—Estoy bien... —contesta Bon.

—¿Aún piensas en eso, crees que fue lo mejor dejarlo ir? —La rubia se acercó a mirarlo con inquietud— Sé que te hacía mal y que no estaba bien ser tan insistente, pero te veo peor ahora.

—Fue lo mejor. Esto sólo... me trajo problemas. —dijo Bon estampando la cara contra el libro abierto que siquiera estaba leyendo— Hice mal en hostigarlo tanto, al punto en que hasta intentó hacer lo que sea para que lo dejara en paz.

—No hiciste mal, talvez te exediste un poco en algunos puntos pero, no tienes la culpa de que Bonnie ya no sea el mismo de antes ¿si? —Joy le acarició la espalda dándole apoyo— Estoy segura de que encontrarás a alguien mejor.

—Mmh... eso... —Bon levantó la vista.

—No pongas esa cara. —ella ladeó la cabeza mostrando una mueca de reproche— Es en serio, Bon. No puedes amar a alguien que te hace daño sólo por su orgullo y por no aceptarse a si mismo... eso no es bueno ¿No recuerdas lo que me dijiste cuando empecé a salir con mi novio?

—Ah sí... lo recuerdo. —suspiró Bon.

—¿Y qué fue? —inquirió ella alzando una ceja.

—«Primero... tienes que amarte a ti misma, Joy». —citó Bon, dejando que una minúscula sonrisa se posara en sus labios.

—¡Así es! Es tan sano pensar en ti mismo antes, Bon. —le animó Joy— Ya, intenta dejar de lloriquear, no me gusta que estés así. Este no es mi mejor amigo.

—Joy...

—Nada de Joy, ni nada. —la rubia lo tomó del brazo— Anda, vámonos yendo, la clase empieza en unos cinco minutos. No me gusta que llegues tarde, darás mala impresión. Y no voy a irme a mi clase hasta que tú te vayas primero.

—Bien... voy, no te atrases por mi. —dijo Bon.

Al levantarse, se pudieron escuchar unos quejidos bajitos a unos pocos metros. Hubo un breve corte de escena antes de Bonnie apareciese a lo lejos, con un tono agresivo y rasposo de la voz, pero tan suave como siempre. Bon lo vio corriendo a quién sabe dónde, seguido del mismo joven de trenza, quien sonreía con malicia. Bon miró a Joy, y ella hizo una mueca de negación.

—No voy a decirte que no le prestes atención, pero es mejor que dejes que él haga su vida solo, con sus problemas o sin ellos. —le mencionó Joy.

—Pero... es Owynn... —dijo Bon.

—Él ahora es sólo un metiche, no le va a hacer nada. Ya lo conoces, la única arma que tiene son sus palabras, y dudo que al Bonnie de ahora le afecten. —Joy se cruzó de brazos.

—¡Joy! Claro que le afectan... Bonnie es... muy bueno ocultando lo que lo lastima. —habló Bon, enseñando la misma mueca de preocupación genuina de antes.

—Y también es bueno dejando que vean que es un chico orgulloso y malo con los demás. —ella suspiró— pero supongo que no puedo hacer nada. Sólo escúchame, deberías tomarte un tiempo para ti mismo. Si hay una posibilidad de que al menos aprecie los recuerdos de la amistad que tuvieron, algún día hablarán de nuevo. Si no, es bueno que recuerdes los momentos lindos en lugar de los recientes ¿bien?

—Bien...」▪─

Se detuvo allí al final de la toma, levantándose de la mesita. Ben suspiró y rodó los ojos «Esta clase de ambiente es muy distinto». Pensó, una vez regresó a arreglarse el pelo y dejar a su colega rubio adelantarse para ir en el camino quitándose la peluca. Torció la boca al verlo marcharse de escena. Pero cambió su expresión incómoda a una de curiosidad al ver a Bennett mirar igual de intrigado el guión que portaba en las manos, cuando ya estaba tranquilo en otro sitio.

—¡Eso me gusta! ¿Cómo se siente el ambiente? —anunció Mike a un lado del pelimora, mirando directamente a Ben y echando un ojos de paso a la albina de mechón rosa junto al resto del elenco— Me sorprende lo bien que se llevaron con este cambio de guión a última hora hah.

—Ahá, me sorprende que creas que puedo memorizar todo un nuevo guión en un día, Mike. —Ben rodó los ojos.

—¿En serio? Yo esperaba que en menos de eso, pero... —vaciló Mike sonriendo.

—¡Ha! Claro que puedo en menos que eso. —dijo Ben mientras tomaba el guión.

—Me alegra oírlo, Benjamín.

─▪「La entrada en escena volvió con Bonnie contra la pared de detrás del edificio de la facultad, apretando los puños con molestia e inquietud.

—No me gusta esta situación, Owynn. —bramó Bonnie— O me dejas por las buenas o me dejas...

—¿Por las malas? —el de trenza puso su mano a un lado— Escucha, te estoy haciendo un favor. No sabes lo muy ocupado que estoy con esa gente loca y sus historias clichés de romance estúpido, necesito algún chisme nuevo... —rodó los ojos con una sonrisa— Y tú historia de amor gay es muy interesante. Algo trillada, pero que tú estés precisamente metido en esto, lo hace mejor.

—No es una historia de amor, maldita sea. Déjame en paz. Consíguete una jodida vida, chismoso.

—Tu orgullo es filoso, y ese pobre guitarrista está enamorado de ti hasta el cuello ¿en verdad querías alejarlo de ti? Porque bien sé que has notado como te mira de lejos... como se muere por venir a hablarte, cielos, es tan bonito.

—¡Cállate! Si sólo me seguiste para está estupidez te voy a pedir que me dejes tranquilo, mierda. —Bonnie le empujó, mostrándose molesto pero levemente amenazado, no le gustaba que... leyeran lo que pensaba— Ese tonto no me interesa, sólo quiero que se aleje de mi.

—¿Así que quieres que se aleje de ti? —sonrió Owynn, pasando sus manos por los hombros del más bajo, mientras levantaba una ceja— Soy una persona chismosa, pero sé como funcionan las cosas. Si hay un final feliz o no, no es mi problema, sólo quiero... ver todo de cerca ¿no quieres una ayuda?

—Ahá —Bonnie alzó una ceja— Siempre has sido un sujeto asqueroso.

—Lo sé, pero yo puedo hacer algo por ti, sólo no te arrepientas después」▪─

Tras el corte, cierto moreno oji-verde iba a peinarse mejor el pelo, irritado de la misma forma. Otra vez y de la nada estaba esa desconocida sensación amarga atacando su garganta, sus manos se hallaban tensas.

Así que Mike estaba intentando darle una lección indirecta con esto. Lo notaba por la forma en que le había mirado antes. Y cielos, si había algo que detestaba más que su inquietud, era que ese hombre creyera que podía conocerlo a tal punto de tenerlo ahora mismo pensando en esto...

¿Así que su orgullo era filoso y negativo? Vaya, no lo había visto así. Aunque talvez si lo sabía, pero no le importaba en absoluto. Ben sentía que si no se tuviera ese grado alto de amor propio, posiblemente sería un hombre blando y fácil de pisotear, eso no le gustaba.

Y había otra cosa que no le gustaba, ¿había algo más peligroso que un orgullo negativo? Oh si, ya lo sabía, lo experimentaba regularmente este último tiempo. La desestabilidad junto a unos inexplicables y estúpidos celos.

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