Capítulo 36| La copa de Micenas

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A P O L I Ó N
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– No debemos perder tiempo tenemos que irnos – Diana cincho de mi brazo logrando que dejara de ver a las furias que se alejaban de nosotros volando. Gire mi mirada a la castaña que se veía algo aterrada, pero al verme su mirada se relajó por completo.

– Por favor llévenme con ustedes – el alma de la rubia desde el suelo abrazaba las piernas de mi flor suplicando que la sacáramos de este sitio.

– Sombritas no podemos dejarla aquí ya sufrió suficiente como para querer dejarla por la eternidad – mirándome con ojos suplicantes logro convencerme sin mucho esfuerzo y no pude decir nada cuando su mano paso por su vientre acariciando tímidamente a nuestro hijo.

– Bien vendrá con nosotros, pero si intenta hacer algo contra ti por lo más mínimo que sea la traeré de vuelta – poniendo mi mano por su vientre sonreí por un segundo antes de que Gemma pusiera una mano en mi hombro y nos hice viajar al hogar de Demi.

La oscuridad de la noche hizo que nuestra llegada no llamara mucho la atención, estábamos en el patio de la casa de Medusa. Acomodando mi mochila en mi espalda tomo la de Diana entregándosela a Gemma que con sorpresa pudo sostenerla sin que atravesara sus manos. Le había dado ciertos privilegios a la rubia cuando toco mi hombro dejándola que pueda tomar las cosas sin que las atraviese y pueda controlar cuando aparece y cuando no. Comenzamos a caminar rodeando la casa para tocar el timbre como cualquier persona normal, Diana temblaba un poco por el frio de la noche. Sacándome la chaqueta la coloco por encima de sus hombros haciendo que me dedique una pequeña sonrisa.

– ¿En dónde se supone que estamos? – nos interrumpió Gemma viendo el pórtico de la casa con curiosidad, a pesar de tener un vestido algo ligero y parte de su espalda al descubierto ella no sentía ni frio ni calor.

– Aquí vive Medusa es la persona que tiene la sangre que las Furias quieren – mi flor animo a la rubia a seguirnos hasta la puerta y ella con una sonrisa se colocó a nuestro lado. Tocando el timbre esperé durante lo que me parecieron diez o quince minutos, por lo que volví a llamar a la puerta esta vez con algo más de insistencia.

Minutos pasaron cuando iba a volver a tocar la puerta de abrió dejando ver un poco a Demi asomándose por la puerta con cara de dormida. En su rostro reflejo asombro, pero fue remplazado rápido por el enojo formando una arruga al juntar sus cejas.

– ¿Tienen idea de que hora es? – argumento la descendiente de Medusa moviéndose de la puerta para dejarnos entrar, posando su mano en su vientre apenas visible por su camisón negro.

– Oh vamos Demi tampoco es para tanto ni que hubiéramos venido a las tres de la mañana – buscando entre los bolsillos de mi pantalón no encuentro mi celular no recuerdo donde fue la última vez que lo vi. Hasta que recuerdo que lo deje encima de la mesa de luz por qué no lo iba a necesitar en esta misión.

– Son las tres y cuarto ¡si es para tanto! – se quejó gritando en susurro al tiempo que acariciaba su vientre, respiro profundo mientras se relajaba y al abrir sus ojos nos señaló las escaleras. – Acompáñenme los llevare a la habitación de invitados – comenzó a subir las escaleras bostezando sin mirar si la seguíamos o no. Diana comenzó a subir las escaleras sosteniendo con sus manos la chaqueta que había colocado sobre sus hombros. Gemma siguió a mi novia viendo cada rincón de la casa con mucha curiosidad, sin prestarle más atención a eso comencé el ascenso en silencio para no despertar a Medusa.

Demi nos guio por un pasillo hasta la última puerta que quedaba enfrente de su habitación por si necesitábamos cualquier cosa. Nos acomodamos en la habitación dejando las mochilas en un pequeño armario que había dentro del cuarto. Al momento de querer meterme a la cama note lo que habíamos pasado por alto hasta el momento, Gemma estaba observando la ventana mientras acomodaba su cabello desordenado.

– Oye nosotros dormiremos un poco – la rubia se giró viéndonos con sus ojos azules mostrando que su aspecto a medida que pasaba el tiempo mejoraba. – Puedes pedirle a Demi su computadora y navegar un rato por tus redes sociales antiguas – mi nuca fue golpeada por algo suave que luego me di cuenta que era una almohada. Mirando por encima de mi hombro note como Diana me indicaba que no molestáramos mas a Demi.

– Iré a divertirme un rato fuera volveré temprano en la mañana – se despidió la fantasma desapareciendo de la habitación dejándonos completamente solos.

– ¿Cómo se divertirá? si Demi no la vio cuando llegamos, ella es un fantasma – mire a Diana que se estaba sacando los zapatos mientras bostezaba un poco.

– Se puede divertir haciendo cosas de fantasmas asustar personas, mover objetos, aparecer en espejos y muchas cosas que las almas que no tiene dinero para pagarle a Caronte hacen, deben vagar durante cien años por las costas del rio Aqueronte – me senté alado de Diana que estaba ahora desatando su cabello para dejarlo suelto.

💀💀💀

Con una voz melodiosa Medusa cantaba mientras preparaba el desayuno siendo observada por cuatro pares de ojos. La doncella maldita no se alarmo mucho cuando nos vio bajar las escaleras junto a su hija que estaba de mal humor, las hormonas de embarazada le cambian el humor con facilidad. Gemma apareció en la cocina ni bien nos sentamos frente a la isla, la rubia no se veía como cuando ataco a mi flor la primera vez que se conocieron. Ahora en lugar de llevar un vestido blanco tenia puesto un suéter negro con la inscripción de Almas en blanco, un jean azul claro rasgado en las rodillas y unos zapatos de color blanco. Pero no se veía tan hermosa como mi flor, con una trenza de lado un suéter corto de color verde oscuro, un jean de tiro alto color negro y botas militares. Tomando la mano de Diana entrelace nuestros dedos viendo a Medusa que colocaba nuestros desayunos sobre la isla.

– Entonces ¿Por qué están en mi casa? – sin rodeos Demi pregunto tomando un sorbo de su jugo de naranja. A mi lado mi flor se hundió un poco en su silla apretando apenas mi mano de forma disimulada.

– Necesitamos un favor de tu madre – la doncella maldita dejo de comer sus huevos revueltos para verme con sus profundos ojos verdes. – Las furias me enviaron en busca de un poco de tu sangre – los cabellos de Medusa se volvieron serpientes tomándome por sorpresa girando mi vista hacia el costado escuche como Demi reprendía a su madre.

– Buenos días – en la cocina entra un niño de cabello verde y bostezando no se alarma al ver a Medusa con los cabellos de serpiente.

– Al fin despiertas dormilón – miro a la dueña de esa voz dulce que minutos antes quería convertirme en una decoración de museos. El chico se acercó hasta la doncella maldita besando su mejilla y posteriormente saludando a Demi y a su bebé. – Mira príncipe yo no confió en las furias y no quiero tener ninguna relación con ellas – la mujer de cabello verde sirve en un plato más huevos para el niño que se sienta al lado de Diana.

– Te recompensaremos con lo que desees solo sería una bolsa con medio litro de tu sangre curadora, el olimpo te pagara bien – la cocina quedo en silencio no se escuchaba ni siquiera el ruido de los tenedores. Las chicas miraban sus platos con las manos en sus vientres y el niño miraba a Medusa que se había quedado estática en su sitio mirándome.

– ¿Cualquier cosa que dese? – pregunta la mujer embozando una sonrisa de medio lado. Asintiendo con la cabeza le afirmo que cualquier cosa que ella quiera se le será concedido. – Te daré mi sangre, pero luego me cobrare el favor – extendiéndome su mano espero a que cerrar el trato, recordando que todo esto lo hago por mis padres estreche la mano de Medusa. Una llama azul cerro el trato.

– ¿Que huele tan bien? – una voz masculina interrumpe en la cocina haciendo que el ambiente animado que había antes del trato que hicimos con Medusa volviera. El hombre de cabello negro se acercó hasta la doncella maldita rodeando su cintura con sus brazos la acerco a su pecho para dejar un beso en los labios de la mujer. Demi quedo con las mejillas coloradas, pero de igual forma sonrió todo lo contrario de su hermano que en cuanto vio esa escena hizo una mueca de asco.

– Pueden dejar de hacer eso estamos desayunando – el chico se cruzó de brazos viendo a sus padres que reían manteniéndose abrazados. Luego de eso el desayuno fue algo divertido me recordó a cuando era niño y desayunaba en casa de Diana junto a sus padres.

D I A N A
🔮🔮🔮

Sentada en el sillón de la sala Medusa dejo al descubierto su brazo derecho aplique un torniquete para luego con un algodón con alcohol limpie la zona donde haría el pinchazo. Sin nervios busque la vena de la madre de Demi, pero tantas miradas sobre mí me ponían nerviosa pocas veces les había extraído sangre a pacientes.

– Pueden dejar de verme es incómodo – las miradas cesaron y Apolión se puso a mi lado para ayudarme – Aprieta la mano – la dama de cabello verde lo hizo y pude pincharla viendo como la sonda es llenada por sangre hasta ir poco a poco llenando la bolsa esterilizada.

– Vas muy bien doctora Adelfótita – susurro en mi oído Apolión causándome escalofríos que tuve que contener porque Medusa veía con horror la bolsa. Todos a mi alrededor veíamos como poco a poco la bolsa se fue llenando al paso de unos minutos, y entregándole la bolsa a Apolión para que se encargué de ella le saque la sonda a Medusa. Poniendo algodón con alcohol sobre el pinchazo aplique un poco de cinta leuco para que no pierda más sangre.

– Debes comer algo si tienes algún mareo es por la cantidad de sangre que se te extrajo con que te sientes un poco se te pasara – dejo las cosas a un lado viendo a Demi que permanece sentada en el sillón viendo a su madre con cierta preocupación.

Entre las manos Apolión tenía lo que nos conseguiría la copa y lo primero en tachar en la lista de tres objetos que nos pedía Cronos. Tomando mi mochila del suelo mire a la familia de Demi que amablemente nos habían dejado pasar la noche en su casa y nos habían tratado muy bien. Uniendo mi mano con la de Apolión me despedí con la mano de todos no teníamos tiempo que perder con despedidas.

Otra vez nos encontrábamos frente a esa gran puerta con cadenas de llamas azules. Nuevamente tuve que estar ciega mientras cantaba canciones ridículas, pero Gemma me acompaño también guiándome junto a mi novio. Tuve la sensación que tardamos menos que la primera vez, la cosa es que luego de un largo trayecto recuperé la vista y pude dejar de cantar. Esta vez sí caminamos el sendero de antorchas y cada tanto escuchábamos alaridos espantosos.

– Son las almas que están siendo torturadas – nos informa la rubia que camina en silencio detrás de nosotros. Continuamos el trayecto hasta que llegamos al final de lo que parece ser el camino y frente a nosotros hay tres tronos. Hechos de un material que parece ser oro son iluminados por antorchas y en ese instante las tres hermanas aparecen. Sentándose en sus tronos cruzan sus piernas dejando ver lo suave que es su piel e irónicamente tienen un rostro horrendo.

– Volvieron, que valientes – hablo la que creo es Megara con tono indiferente bebiendo de una copa que apareció frente a ella. Las otras dos hermanas también hicieron aparecer copas de las cuales bebieron.

– Trajimos lo que nos pidieron terminemos con esto – aclaro Apolión dejando a la vista de las tres la bolsa con sangre de la doncella maldecida. Megara y Alecto casi dejan caer el contenido de sus copas al ver que mi novia les estaba enseñando la sangre que creo no esperaban que tuviéramos.

– Hermanas mantengan la compostura – hablo Tisífone tomando otro trago de su copa dejando ver un poco mejor algunas escamas de dragón en su pierna derecha. – Un trato es un trato príncipe te daremos la copa de Micenas – moviendo su mano hizo que una luz fuerte comenzara a brillar con intensidad frente a Apolión. Aferrándome a su brazo oculte mi rostro en su hombro hasta que logre dejar de ver esa fuerte luz, elevando mi mirada pude ver frente a mí una copa transparente la boca de la copa es dorada y dentro desprende un humo blanco. Mi novio elevo su mano para tomar esa copa algo extraño había en el ambiente...

– ¡NO! – grito Gemma dando un golpe a la copa que cayó al suelo dejando que el humo blanco se escape. Las furias gruñeron en su lugar e intentaron golpear con su látigo a la rubia, sin saber porque me pongo delante de ella.

Vi clypeus – grite poniendo mis brazos en forma de cruz cubriendo mi rostro mientras escuchaba como el látigo golpeo mi escudo invisible. Bajé mis brazos viendo a las furias mirándome con odio retuve las ganas de doblarme por el dolor que sentí en el vientre poniendo mis manos sobre este recité hechizos protectores. – Entréguennos la copa real o no verán la sangre – vocifere sintiendo como en mis manos comenzaba a acumularse las brisas del viento. Las tres damas gruñeron, pero todas juntas movieron sus manos y frente a mi apareció la verdadera copa de Micenas. Hecha de oro viéndose magnifica y celestial con la luz a su alrededor, contando con dos asas tome la copa entre mis manos.

– La sangre – hablo entre dientes Tisífone, usando mis poderes hice que la sangre fuera llevada por el viento hasta las manos de las hermanas. Ellas se sirvieron en sus copas un poco de la sangre de Medusa que rápidamente bebieron y para nuestro completo asombro sus rostros pasaron de ser horrendos al de bellas doncellas con cabellos de serpientes. Sus piernas que antes tenían escamas de dragón pasaron a ser completamente tersas casi se podría decir que humanas.

– Vayámonos ahora que podemos – hablo bajo Apolión tomándome de la mano y Gemma toco mi hombro para irse con nosotros. Mirando a las furias pude ver en sus rostros que disfrutaban de ser hermosas a costillas de otros. Con la copa en mis manos viajamos de nuevo a otro sitio que se supone nos hará conseguir el Néctar que tanto anhela Cronos.

– Tenemos la copa ¿qué sigue? – pregunto Gemma mirando a nuestro alrededor viendo árboles que daban manzanas hechas de oro y los árboles eran cuidados por las que creo son ninfas del bosque.

– El néctar lo tiene Hebe, pero para conseguirlo debemos llevarle manzanas de la inmortalidad que produce un árbol que cuidan las Hespérides como la diosa del hogar no sale jamás del olimpo pide eso a cambio del néctar – comento Apolión abriendo su mochila para sacar el mapa que tenía dentro de este.

– ¿Dónde se supone que estamos? – pregunte viendo a mi alrededor los cientos de árboles con distintos frutos que en este momento estaban haciéndome babear por comer uno.

– Estamos en el jardín de mi tía Hera en los Tartessos – mi novio ojeo el mapa sin prestarnos demasiada atención a lo que hacíamos con Gemma mientras curioseábamos los árboles. Había uno de ellos que llamaba mucho mi atención y era el árbol con frutos de duraznos bastaba con verlo para que se me hiciera agua la boca por probar su fruto.

Camine hacia el árbol donde una ninfa arranco uno de los duraznos lavándolo con un poco de agua que tenía en una pequeña jarra y me lo entrego con una sonrisa. Tome el fruto en mis manos estaba algo frió por el agua, pero podía sentir lo terca que era su piel y las ganas de morder el fruto aumentaron.

– Come necesitas recuperar fuerzas – hablo con voz dulce y melodiosa la ninfa que me incitaba a morder el durazno que tenía entre mis manos. Los antojos por comer el fruto estaban a punto de estallar cuando acerqué el fruto a mis labios abrí mi boca para morder.

– No comas eso – la rubia golpeo mi mano haciendo que el durazno se caiga al suelo y la ninfa que antes tenía un gesto gentil cambio su rostro de forma brutal. – Aléjate de ella – hablo Gemma alejándome de la ninfa que ofendida volvió a tomar otro fruto del árbol.

– Tengo hambre ahora debo comer por dos – me quejo señalado mi barriga que gruñe confirmando que de verdad quería comer ese durazno. La rubia busca en la mochila entregándome una manzana que estaba segura fue cosa de Alida el que terminara entre mis cosas.

– Eres la novia de un dios deberías saber que cuando un ser divino te ofrece algo no es porque sean bondadosos – mire a Apolión que aún seguía concentrado en el mapa sabía mucho acerca de los padres de mi novio algo por encima de los de su prima, pero el resto de las divinidades apenas conocía sus nombres. Mordiendo la manzana guarde silencio viendo a Gemma observar el lugar sin decir mucho manteniéndose alerta.

– ¿Cómo sabes tanto de mitología griega? – pregunte mirando como caminaba de un lado a otro la rubia que con el pasar de las horas se veía como una persona normal sin moretones y manchas de sangre.

– En la universidad estudiaba historiografía griega, mi padre es un arqueólogo y mi madre profesora de literatura en mi casa había mucha cultura por donde miraras. Además de cosas viejas y cientos de libros – comento sonriendo apenas. Pude notar en su mirada algo de tristeza, pero enseguida lo cambio cuando noto que la estaba viendo.

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#FelízJuevesEnLlamas

Espero que disfruten del capítulo y paso a comentarles que el pasado 24/06/19 cumplí diecinueve añitos y como regalo les dejo un suculento ¡Spoiler Alert!

Capítulo 37| Cuidando embarazadas

Capítulo 38| Néctar

Capítulo 39| Falta poco

Comenten ¿cuál título les llama mas la atención?

Capítulo dedicado a Alysa_princesa 💜 lectora destacada

A partir del lunes que viene comienzan las vacaciones ya saben lo que significa...🙊

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